No hay como revolver cajones y mirar lo que escribía hace ya... más de diez años. Por entonces era sobre todo poesía, y hay que ver la de sentimiento que se pone a esa edad (rondando los veinte) en todo lo que se hace... a veces demasiado. Pero bueno, algunos no están del todo mal. Y como hace siglos que no escribo poesía me han hecho gracia ponerlos aquí. Ahí van, antes de que me arrepienta... Piedad...
1. Este fue un juego que se me ocurrió de repente. Le pedí a alguien que me dijera veinte palabras al azar. No recuerdo exactamente cuáles fueron (yo diría que son las q están en cursiva) pero la gracia estaba en incluir cada una de las 20 palabras en cada uno de los 20 versos; recuerdo que estaba sentada a la mesa haciendo deberes y mirábamos la tele. Y salió esto: (creo que fue de los primeros)
Al borde del papel se me ocurrió unos versos
y exprimí mi ansiendad, torcida hace ya tiempo
por la tecnología que a rastras y gimiendo
se apodera de mi mesa.
Pensé que tus labios me harían fuerte
y arranqué los botones de mi blanca camisa
cosidos por idiotas de corbatas y trajes
tejidos de prejuicios y cadenas rosas.
Nos vestiremos con un gorro de papel
danzaremos con la música de los corazones
tus manos y tu gesto serán mi pan
tu sonrisa y tus lágrimas mi dulce vino.
¿No quieres acaso, saltar de la cruz
reír, soñar, vibrar y limpiar de tu pecho
ese horrible tatuaje al que te han encadenado?
La madre nos sonríe, ríe a carcajadas
esperando la caída de miles de ángeles
de la publicidad, que juegan ingenuos,
a la competencia de hacernos
siempre esclavos de falsas ilusiones.
domingo, 7 de diciembre de 2008
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