Caída
Lo fui perdiendo todo.
La risa, la carcajada abierta.
Todo se me cayó de los bolsillos
y rodó cuesta abajo como un mal sueño
que siembra la noche sin despertarla.
Rodó mi corazón y mi alegría.
Rodó la tarde con mis nueve años
y se me llevó de pronto
dejándome a solas
con una tristeza que no sabía.
Lo fui perdiendo todo.
La mirada abierta
el sol en los ojos hasta que ardía
la lluvia sobre la cara
hojas secas y garabatos
en los bolsillos
el vuelo en la falda
y mi pensamiento
rodando en las nubes.
Todo mi mundo y sus tesoros
se me cayeron de pronto de las manos.
Aprendí a contar el antes y el después.
Los pros con sus contras
las noches y sus días de otro modo.
El porqué razonado de cada pensamiento.
A limpiar mi falda
a levantarme a cada tropiezo.
A esperar siempre.
Al extraño juego de las máscaras,
que todo no era más que una comedia viva.
A buscar sin esperanza ciega
a reinventar la risa o a recomponerla.
Aprendí, y aún no sé si del todo,
a mirar el cielo y a sorprenderme
al encontrar cada uno de sus secretos olvidados
a levantarme para no perder el sueño
y a mirarme en la luz que derrochaba.
Lo fui perdiendo todo.
La risa, la carcajada abierta.
Todo se me cayó de los bolsillos
y rodó cuesta abajo como un mal sueño
que siembra la noche sin despertarla.
Rodó mi corazón y mi alegría.
Rodó la tarde con mis nueve años
y se me llevó de pronto
dejándome a solas
con una tristeza que no sabía.
Lo fui perdiendo todo.
La mirada abierta
el sol en los ojos hasta que ardía
la lluvia sobre la cara
hojas secas y garabatos
en los bolsillos
el vuelo en la falda
y mi pensamiento
rodando en las nubes.
Todo mi mundo y sus tesoros
se me cayeron de pronto de las manos.
Aprendí a contar el antes y el después.
Los pros con sus contras
las noches y sus días de otro modo.
El porqué razonado de cada pensamiento.
A limpiar mi falda
a levantarme a cada tropiezo.
A esperar siempre.
Al extraño juego de las máscaras,
que todo no era más que una comedia viva.
A buscar sin esperanza ciega
a reinventar la risa o a recomponerla.
Aprendí, y aún no sé si del todo,
a mirar el cielo y a sorprenderme
al encontrar cada uno de sus secretos olvidados
a levantarme para no perder el sueño
y a mirarme en la luz que derrochaba.
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